martes, 1 de febrero de 2011

Carlitos

(14/11/1938 - 29/01/2011)
Ese es su nombre, Carlitos, como Gardel. Mis abuelos no podían haber elegido para él un mejor y más adecuado nombre.
Hoy decir tango es también decir “Bajo fondo”, es decir “Calamaro”, es decir “Cacho Castaña”. Para los amantes y dueños del tango es una falta de respeto. El tango no es una moda o un estilo musical o un par de discos. El tango es una forma de vida, el tango no es tango sin Goyeneche, sin Gardel, sin Julio Sosa. Mucho menos sin el gran Pichuco, Manzi y tantos verdaderos tangueros.
Para ser un verdadero tanguero, hay que vivir como un verdadero tango.
Carlitos apenas terminó el primario y no tuvo mucha formación. Tenía clara la cultura por el trabajo así que a los 13 ya estaba trabajando en una tintorería en Flores, su barrio de toda la vida. Ahí aprendió a planchar pilchas (camisas y pantalones) mejor que una mina. Profesión que le serviría de mucho porque el tango es macho pero prepararse la pilcha pa´ la milonga con mano propia lo es mucho más.
A mi vieja se la levantó bajo el puente de Portela, en los bailes que se organizaban en los 50.
Acá vale la pena la siguiente aclaración, un tanguero no se levanta una mina por lo linda o por lo buena. Para levantarse una mina se hace un laburo fino, hay que ir durante meses al baile y bailar con ella. Recién cuando se comprueba que ella baila bien y que sus estilos se acoplan se puede hablar de amor. Para un tanguero no hay amor si antes no hay acuerdo en el tango.

Desde que recuerdo, mi viejo siempre fumó y mucho. Además lo hacía todo el tiempo y en cualquier ocasión.
Tuvo muchos trabajos, siempre hablaba de su histórica época en la municipalidad de buenos aires pero yo no la viví. Ahí empezó como ordenanza y terminó como jefe. Porque ser tango también es ser empleado público y con chamullo ir subiendo puestos. Ser tango es conocer a todos y hacerse querer. Después, ya empiezo a recordar y la mayoría de los laburos que vienen a mi mente siempre fueron vendiendo pilcha. En negocio propio, con mi tío o como empleado, pero al lado de la pilcha. Era de los vendedores que te miraba y te decía el talle. Para él, un vendedor que te medía el cuello para traerte una camisa no servía para ser vendedor. Eso era una deshonra. Además, te tomaba las medidas de ajuste y se las pasaba al sastre para el cierre final de la pilcha. Antes, las pilchas eran personalizadas. Eso también es tango.
Económicamente, nunca le fue bien así que cuando compró un terreno para hacernos la casa fue en Villa Luzuriaga donde se conseguían baratos por la municipalidad. No existen los tangueros millonarios, ni siquiera los de buen pasar.
Desde ese barrio a Flores, donde siempre trabajó, se tomaba un colectivo, el tren y después un taxi. Había otras formas de viajar pero en nada parecidas a un tango. Entre medio de cada transporte se tomaba un café expreso. Al llegar al negocio ya tenía al menos 3 cigarrillos, 3 café encima y el diario que compraba religiosamente en el puesto del andén de la estación Flores.
Sin duda esa fue su época de gloria. Más tarde, con la globalización, el tango y él se fueron desvirtuando. Así como cualquiera tocaba tango, cualquiera vendía ropa y su oficio ya no fue bien pago. Vinieron las malas y la familia empezó a sufrir vaivenes económicos que se instalaron en casa y nunca más se fueron. De prestigioso vendedor pasó a degradado empleado y para parar la olla aceptó cualquier laburo. A los 42 años falleció su hermano Tito, el otro varón de los 5 hermanos. Hace un par de años falleció mi abuela y poco después una de sus hermanas. No pude estar en el velorio de la tía Ilda así que le mandé una carta. Aproveché el momento para hacer un balance y decirle algunas cosas.

“Yo quiero ser como vos, porque una vez que uno es padre tiene que ser fuerte y no puede doblegarse. Porque no es joda perder un hermano a los 42 años, después a tu vieja y ahora otro hermano a los 71. Cualquier idiota se da el lujo que cree le confieren los libros y se siente entendido en la materia para decir lo que el cigarrillo o la bebida le pueden hacer a un cuerpo y por ahí algo sea cierto. Lo que ningún libro da, es la sabiduría para entender lo que a un alma le pasa y el daño que la abstinencia dañina para el cuerpo le hacen a esa alma. No estoy a favor de tus vicios pero si en contra de tu sufrimiento.
Siempre recuerdo cuando de pendejo salíamos a tomar el bondi y la calle de casa estaba embarrada, tus zapatos debían llegar inmaculados a Boston Sport o a donde fuere así que había que analizar el recorrido y pisar en cada piedra que estuviera un poquito alta como para no caer en el barro. Esa imagen fue tu vida viejo, toda tu vida tuviste que buscar la piedra un poquito alta para no caer en el barro. La puta que habrá sido duro. Como no va a gustarte el tango si sos un poco de todos, pero algún día deberían pagarte unos pesos sus autores porque ellos no serían nada sin tipos como vos.
Hoy ya con 40 años en mis hombros quiero decirte que para mi sos mi modelo a seguir. Uno hace lo que puede con lo que tiene y el balance solo puede llegar cuando ya estas grande y podes mirar para atrás a ver que dejaste. Date vuelta viejo, junto con la vieja claro está, nos dejaste valores de los que este país tiene muy pocos, los tres somos gente de bien y aprendimos lo que es laburar y sacrificarse por lo que uno quiere. Sin formación siquiera secundaria y con la calle como tu escuela de vida, llegaste mucho más lejos de lo que posiblemente yo hubiera llegado con tus mismas herramientas. A tu manera estuviste siempre conmigo, nunca me faltó un peso para salir y la frase “no le digas nada a tu vieja porque me mata” sellaba nuestra complicidad monetaria. Soy muy feliz del viejo que tengo y no pido más que los que tenés y tuviste para dar. Seguramente uno idealiza a los padres y los cree capaz de todo hasta que un día se da cuenta que son de carne y hueso y muy parecidos a uno mismo o al revés, uno se parece a sus padres. Hoy que soy padre tengo claro que mi mayor orgullo en esta tierra será que esos delincuentes que habitan mi casa me quieran y sientan el orgullo que yo siento por vos.
Ahora que puedo darme cuenta de las cosas por las que pasaste entiendo lo que realmente significa ser padre. La vida no te dio respiro, no pudiste parar un segundo a descansar, no tuviste unas vacaciones dignas en la puta vida pero nosotros siempre fuimos a colegio privado y en la heladera siempre hubo leche, manteca y dulce de leche. La temporada del club para la pileta siempre estuvo y nunca me faltó ropa de moda para andar por ahí. Los domingos el asado fue infaltable y no sabes cómo lo extraño. A veces me doy el gusto y arranco con unos tangos y prendo el fuego bien temprano para que el ritual sea completo.

Viejo querido, en este día en que la vida te vuelve a dar una trancada quiero que sepas que te banco a muerte. Me siento como Dalma y Gianina porque vos sos el Diego para mí, la cancha es tu vida y te vi corriendo y esquivando ingleses que te tiraban guadañazos para que no puedas llegar al gol. Fue gol viejo, saltá como el Diego con el puño cerrado y gritalo porque la pelota entró. El gol que hizo inmortal a Diego y lo transformó en el mejor del mundo vos se lo hiciste a la vida. Gambeteaste cuanto problema se te presentó y ahí estas, tenés algunas cicatrices lógicas de las batallas pero ahí estas. Si pudiera te levantaría en andas como Rugeri a Maradona en el 86 al grito de “dale campeón” pero por Nazca y Rivadavia y al grito de “este es mi viejo carajo y aplaudan porque los mato...”. Qué lindo seria!!!!
Ahora es hora de relajarse un poco y dejar jugar a los pibes, quedate tranquilo que lo que nos enseñaste lo aprendimos muy bien, a nosotros la vida tampoco nos va a ganar el partido.
Te mando fuerte abrazo.”

Como ya no vivo en Buenos Aires, mi hermano menor fue el encargado de dársela y tuvo el tino de filmarlo mientras la leía. Mi hermano también sabe lo que es un tango.
Decidir honrar y homenajear a tu viejo en vida es algo no se le debería escapar a nadie.
En Julio del 2010, le hicimos algunos estudios. Su by pass de la pierna derecha está totalmente cerrado y la izquierda casi no tiene circulación. Más de cincuenta años de cigarrillos y muchos de ellos pasando de a tres paquetes por día, era lógico que en algún momento causaran un daño grande. El médico me dijo “puse 95% de obstrucción porque poner 100% no hubiera sido compatible con una persona que aún camina y conserva las dos piernas”. Pobre doctor, sintió que su ciencia no acertaba con el viejo y eso que no le dije que además de caminar, todos los viernes y sábados el viejo se va a la milonga.
Sus lugares preferidos son “La tierrita” en Mariano Acosta y Av. del trabajo (hoy se llama Av. Perón y está bastante bien, pero nadie en flores la llama así. Como se le ocurre a alguien cambiarle el nombre a semejante avenida?. El otro lugar es el América, el Club América.
Además de la milonga, a la vida del tanguero, la completan el bar con los muchachos, el escolazo y las cartas. De los bares de Av. del trabajo los visitaba a todos, el más elegido por precio y tradición era “el vómito”, no sé si el bar se llama así o le dicen así por su aspecto, lo que si se, es que es un verdadero bar para tangueros ubicado en Av. del trabajo, casi llegando al puente de la autopista. El escolazo en algún momento fue su profesión y en una época en la que andábamos en la mala se dedicó a levantar quiniela clandestina para ganarse una comisión. Para hacerlo, no se puede anotar porque si te agarra la cana esa es la prueba fiel que te manda a la comisaría a pasar unos días. La cosa es que a medida que vas juntando apuestas, cada media hora y siempre desde un teléfono público, llamas al capi (capitalista) y le pasas las apuestas. Su número de toda la vida y ahora el mío, es el 395, el número de nicho de su papá, su mamá, su hermano y ahora su hermana.
A las cartas se juega por simbólicos dos pesos por partido que pone el que pierde. Al terminar la tarde, los ganadores tienen la obligación de jugarlos a la quiniela y si ganan se reparte el pozo.

El 13/12/2010 y después de un mes de dolor abdominal, le hicimos una tomografía computada que el 17/12/2010 dio como resultado cáncer de pulmón con metástasis en hígado, glándula suprarrenal derecha y ganglios de la espalda. Increíblemente, sus piernas por las que estábamos tan preocupados no habían sido el causal de la peor noticia que me dieron en mi vida.
Sabíamos que el diagnóstico era durísimo y de un final doloroso, humillante y degradante. Mis hermanos y yo, nos enfocamos en su calidad de vida como la premisa para acompañarlo hasta el último segundo.
El diagnóstico se lo dijimos a medias con la sola idea que empiece el tratamiento que era lo único importante. Su postura fue la negación y eso lo preservó de lo que hubiera sido una enorme depresión. Loco pero no boludo, nos pidió pasar la navidad todos juntos. Se separó de mi vieja hace más de 13 años y desde mi casamiento que no estaban juntos en una fiesta.
Mi vieja estaba sensibilizada por el diagnóstico pero todos la pasamos muy bien. Disfrutó de los nietos que puede darle y fue una noche maravillosa.

Días más tarde lo llevamos a un espectáculo de tango, al llegar, entró al bar y lo de siempre:
-Hola petiso. - Le dijo uno.
-Hola. Como andas tantos años?
-Bien y vos peti?
-Medio achacado pero bien.
-Que lindo verte petiso
-Si pero te pido un favor, no me digas petiso. Cuantas veces tengo que explicar que yo era alto pero me gasté las piernas bailando?

Pocos días después, todo empezó a complicarse rápidamente. Decidí tomarme una semana de vacaciones y el sábado 22/01/2011, vimos el último superclásico juntos. Boca le ganó a River en Mar del Plata.
Perdió mucho peso, el cáncer no lo dejaba alimentarse bien y al día siguiente su pierna izquierda lo abandonó y mientras volvía de la farmacia quedó sentado en la vereda sin poder levantarse. Hubo que salir a buscarlo. El proceso se aceleraba.
Pareció mejorar un poco y un día después un cirujano vascular decía que ambas piernas tenían la misma temperatura y podía mover los dedos con lo cual nos quedamos un tanto tranquilos y tratamos de pensar en positivo. A la noche siguiente tuvo mucho dolor y me quedé con él. No durmió más que una hora en toda la noche y se retorció de dolor. Se sentaba religiosamente cada 10 minutos y volvía a acostarse 2 minutos después. Ese cambio de posición parecía ser lo único que apenas lo aliviaba. Al otro día temprano fuimos a ver a su oncólogo y de ahí nos derivaron a un especialista para intentar salvarle la pierna. Todo se había complicado. Papá ya andaba en silla de ruedas y casi no comía. Quedó internado en el Durand donde hay guardia vascular 24 hrs. Fuimos con una derivación del Piñero y nos recibieron muy bien. Desde que trabajo cerca de los médicos, aprendí que una de las cosas no bien vistas entre ellos es mandarse pacientes muertos. Cuando un paciente terminal y sin solución o con una gravedad importante es derivado a otro lado, quien lo recibe se molesta porque entiende que no puede hacer nada y la derivación no tuvo sentido. La cara que puso el cirujano vascular que recibió a mi papá fue esa. Inmediatamente entendimos todo y hablé con mi hermano. Lo internaron y el discurso médico de intentar salvarle la pierna se mantenía a través de las horas pero nosotros ya desconfiábamos. Cuando desmejoró aún mas, el discurso se modificó un poco y la amputación ya era una opción cercana. Si no mejoraba rápido había que cortarle la pierna izquierda.
Para nosotros fue desbastador. El rey de la milonga sin una pierna. Para él sería tan injusto como humillante. Esa noche mi hermano se quedó con él y me llamó a las 3 y las 5 de la mañana tuve que salir a acompañarlo porque ya estaba muy mal y dolorido. Nos dimos cuenta que todo se iba a complicar muy rápido y llamamos a mi hermana. Hasta ese momento no le habíamos dicho nada porque la notábamos muy sensible. Ya estábamos los 3 y todo parecía ser cuestión de un milagro. Desde la noche que me quedé con él, no dejó de sentarse cada diez minutos. Los calmantes aumentaban su poder pero él seguía insistiendo en ese proceso. Con mis hermanos nos propusimos darle lo que pidiera y sacar fuerzas para moverlo como fuera. Su rostro de dolor nos quedará grabado para siempre pero no había nada que nos sacara de su lado. Uno tomaba el torso y el otro las piernas y nos rotábamos entre los 3. El peso de su cuerpo sin fuerzas no doblegaría nuestras energías para acomodarlo una y otra vez. A media mañana del viernes 28/01/2011 una cardióloga que veía el sufrimiento en nuestras lágrimas se nos acercó. Yo salía de la habitación al pasillo y me paró “El estado de tu papá es gravísimo…”. Dijo algunas cosas más pero con eso entendí lo suficiente. Nos juntamos los 3 y empezamos a llamar familiares directos para que se despidieran, el final estaba cerca. Como a las 4 de la tarde había desmejorado otra vez y ya se venía la tanda de calmantes más fuertes y que lo desconectaría de este mundo para siempre. Aprovechando sus últimos minutos de lucidez, los 3 pasamos de uno en uno y nos despedimos. Cuando le dije cuanto lo quería me dio 3 palmadas en la cara que me hicieron notar que había entendido. Lloré y lo abracé.
Después fueron llegando los demás y a su manera se despedían. Sus hermanas y mi mamá estuvieron también con él hasta el último segundo. Recién a las 10 de la noche fue abatido por los calmantes y dejo de intentar sentarse.

Carlitos se llevó sus milongas al cielo el sábado 29/01/2011 a las dos y media de la mañana.

Su funeral fue en Baldassare, donde más. Martínez Castro 1048, floresta, su barrio de toda la vida y la funeraria de su hermano y su mamá.
Cuando fui a arreglar los papeles, Tito Baldessare, que lo conocía desde la infancia, me dijo que lo había visto hacía dos semanas. No lo podía creer.
Por el velatorio pasaron muchos de sus amigos y conocidos que inundaron mis oídos de hermosas anécdotas. Uno de ellos que había tenido un problema también en una pierna y del que mi viejo me había hablado mucho, me contó que lo acompañaba al hospital y le pagaba los remís de ida y vuelta. Mi viejo era el seco más bondadoso de Flores, no tengo dudas. El remisero que me llevó a hacer unos trámites me contó de sus viajes a las milongas y de sus charlas de madrugadas con él.

Con todos los que me crucé me reconocieron como el hijo de Córdoba y el padre de los nietos de los que tanto hablaba. El viejo estaba tan orgulloso de sus hijos como nosotros de él. Por mi parte, debo confesar que viví para ser su orgullo y se que lo conseguí. Nunca nos pegó siquiera un cachetazo. Sólo una vez me toco fuerte el hombro porque me trompeaba con mi hermana y con lágrimas en los ojos me dijo “por dios basta, como te vas pelear con tu hermana”. Nunca nos pidió nada y hasta en su lecho de muerte nos pedía que nos fuéramos a descansar o comer algo y que lo dejáramos en el hospital.
Me enseñó que la amistad, la honradez y la familia son valores sagrados y hay que respetarlos hasta la muerte.
Así fue su vida. Nos dejó un legado de valores que es lo más sagrado que uno puede tener.
Ahora solo nos falta decidir qué hacer con sus cenizas.
Nunca más un gol de boca me dará la misma alegría, nunca más podré llamarlo después de ganar un campeonato o cada vez que Argentina gana. Pero le juré mantener las tradiciones y no olvidarlo jamás. El domingo a la mañana se escucha tango y el mate en casa se hace con la pava y sin termo. Los zapatos se lustran los domingos a la noche y hay que cuidarlos para que duren toda la semana con apenas una repasada diaria.
Estoy contento por él. Se fue entero. Seguro que ya se encontró con el flaco (mi tío Roberto, amigo de toda la vida y padre de mi primo Roby. Toda la vida vivieron y trabajaron juntos) pero el flaco se fue hace mucho por un cáncer de pulmón. Que abrazo se habrán dado !!!!!!, después de 30 años el flaco y el petiso vuelven a ir juntos a la milonga. Seguro que el flaco le reclama “Elena (el enano) porque tardaste tanto…?”
De fondo se escucha, “pa que bailen los muchachos”. Mamita querida, que contento estará Pichuco!!!!!